El desierto en Negev

Más de la mitad de la superficie del país está ocupada por el desierto en el que, aparte de algunas ciudades y aldeas, viven aún unos beduinos de tradición pastoril.

La capital del Negev figura en la historia como el sitio donde se asentó Abraham y cuenta con la importante Universidad Ben Gurion, el mítico Primer Ministro israelí que abrió camino a los cultivos Hidropónicos.

Es gratificante detenerse  algún tiempo en esta ciudad y ver el Museo El Hombre en el Desierto y el Museo del Negev, con artefactos arqueológicos prehistóricos. También son interesantes el Pozo de Abraham y el Mercado Beduino de los jueves, donde a veces se encuentran gangas. A pocos kilómetros, puede visitar el Museo de Cultura Beduina, en el que lo invitarán con un café o un té bajo una tienda típica. Arad es una ciudad nueva, llena de jóvenes, bien planificada y con muchos árboles que parecen crecer en medio del desierto, se desarrolló rápidamente merced a sus yacimientos de gas natural y al cercano complejo de industria química que explota la producción del Mar Muerto.

Dimona, también es relativamente nueva. Aunque no podrá ver más que la torre de una central nuclear. En cambio, se puede visitar el asentamiento de hebreos negros norteamericanos.

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Saliendo de Simona, hay señales para ir a Mamshit, donde una familia emprendedora cría y alquila camellos para una excursión. En el kibutz Sde  Boker están la tumba y el monumento a Ben Gurion. El cráter Ramón, el más grande de todos ellos, es parque nacional.

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